¿Se han terminado los días de gloria del polo? ¿Han perdido el rumbo las grandes cúpulas del juego? ¿Las nuevas reglas del polo lo han convertido en arbitrario, aburrido y comercial? Chris Ashton brinda su reseña sobre „Reflections on Argentinian Polo“ de Javier Tanoira.


Texto: Chris Ashton

„Reflections on Argentinian Polo“ de Javier Tanoira, publicado en el 2009, trae a la discusión la observación del poeta inglés del siglo 18 Alexander Popefor: „Lo que se piensa a menudo pero nunca es bien expresado“. „Reflexiones“ es un tratamiento crítico de la enfermedad que ha hecho caer a las grandes cúpulas del polo, el polo de alto hándicap argentino. También contiene sugerencias sobre cómo las reglas existentes pueden ser cambiadas o traidas de vuelta en viejas formas (antes de la era del „polo de patrones“) para recapturar lo que el juego ha perdido, según opina Tanoira.

El autor está más que calificado para hablar de este problema. En el pico de su carrera, jugaba con un handicap de +8 y formó parte de torneos como el British Open y el US Open, también del Abierto Argentino en 2001. Nacido en 1971, critica problemas del polo moderno no desde el punto de vista de un guerrero avejentado que mira hacia atrás con nostalgia de los tiempos de gloria, si no en nivel igualitario con jugadores que han continuado dominando el juego de alto handicap hoy en día. Tan impresionante como su orígen: es el hijo de Luisa Miguens de Tanoira, arquitecta y autora de „Pasión y Gloria: un siglo de polo argentino“ y de Gonzalo Tanoira, un jugador de polo que murió en 2003, uno de los mejores 10 de handicap de su generación y presidente de la Asociación Argentina de Polo (AAP) en el momento de su deceso. Este libro es una lectura obligada para todos aquellos que tienen la opinion que el polo ha tomado un rumbo negativo. En alrededor de 90 páginas, Tanoira alega por un cambio radical para poder prevenir el pasaje de su amado juego a la historia. En este libro, combina cuidadosamente la investigación con un enfoque apasionado a la comunidad de polo argentina apoyando sus esfuerzos.

Extracto del libro: „En este pais, el cual sufre de un mal endémico y crónico, la inestabilidad política y económica causada por la corrupción, en la cual son ofrecidos sobornos a cambio de votos y errores han sido cometidos por el estado en el manejo de la agricultura y ganadería, y donde es moneda común la pobreza a lo largo del país, tenemos polvo de oro en nuestras manos en la forma de una actividad fundamental que provee a muchas familias de un sustento y en la cual somos sin duda los mejores en el mundo. Pero no lo hemos manejado solos; lo heredamos de nuestros padres, abuelos, y todos los amantes del polo que no están más con nosotros. Creo que es nuestro deber preservar y protejerlo, todos deben hacer lo mejor que puedan para asegurarnos que el „Polo Argentino“ siga siendo el mejor en el mundo por un largo tiempo. Gracias a todos por su tiempo, un abrazo“.

Para Tanoira, la final del Abierto Argentino 2008 entre Ellerstina y La Dolfina fue un „juego gracioso, lento, con muchas faltas… me dí cuenta que los jugadores creian que estaban siendo más eficientes al forzar un juego más lento donde el factor decisor era tener a la bocha en su poseción, no pasarla y anotar goles por penales“. ¿Se debe culpar a los árbitros como insisten muchos aficionados al polo? Tanoira lo niega: „son los jugadores los que deciden lo que el referí debe marcar como falta, y lo que no, y eso está mal. Debe ser la Asociación Argentina de Polo (AAP) la que defina el criterio.. hoy en día es casi imposible ver buen arbitraje por que es imposible ver un buen partido. Los árbitros tienen que estar mirando atentamente no a los dos o tres jugadores atrás de la bocha, pero también al que la tiene en posesión; al que lo marca; al que lo bloquea; al que lo contra-bloquea; al que viene por detrás; el cual trata de bloquear al que viene por detras. La cadena típica de eventos que vemos en un partido es la siguiente: Este es el típico juego que podemos ver: un falope con cinco o seis jugadores en simultáneo juntos en menos de 24 yardas cuadradas; uno tiene la pelota y la toca con golpes que no se extienden más de 60 pulgadas, y todo el resto están jugando contra si con sus tacos en el aire. Cómo podemos esperar que el árbitro haga un buen trabajo?“

Como muchos otros amantes del polo, Tanoira encuentra que varios llamados de atencion distraen el disfrute de los espectadores y el partido se reduce a tiros de penal. En su estimativo, hay alrededor de 40 por ciento más llamados de silbato en un partido, que en uno 25 años atrás con una media luego de throw-ins acrecentada alrededor de 20 por ciento de todos los penales. De acuerdo con Tanoira, los penales pueden ser reducidos por un 95 por ciento si los jugadores fueran recompensados por la posesión de la bocha y no entregada a aquellos que la golpeen fuera de juego. O si el equipo al que se le hubiera anotado el gol tuviera que golpearla desde la línea de la defensa en lugar de tener que devolverla a la línea media para el throw-in. La AAP y Hurlingham Polo Association han ya implementado algunas de sus sugerencias pero algunas otras nunca verán la luz del día, tales como la sugerencia que los jugadores argentinos de alto handicap deben jugar solamente con un numero de caballos limitado durante la temporada alta que estarán claramente identificados y no podrán ser cambiados. Esto impulsaría a los jugadores a usar el poder de su caballo de mejor manera, enfocándose más en jugar en equipo. De acuerdo con Tanoira, la profundamente enraizada desconfianza de la comunidad del polo con respecto a los cambios es el mayor obstáculo en tratar a rescatar al polo de si mismo. Para de nuevo convertir al polo en un verdadero deporte de espectadores, sugiere que un Sub-Comité de reglas de juego de la AAP debe ser ratificado para permitir cambios. El comité, el cual es autorizado a hacer cambios a las reglas del polo, comprende una docena de ex-jugadores que eran en su mayoría de handicap +10 y ganadores del Abierto Argentino.

Para comparar, el cita el comité de reglas de la Unión de Rugby, la variación británica del football. Su cuerpo gobernante es el International Rugby Board (IRB) que representa casi 100 asociaciones nacionales de rugby y ha tenido un ingreso de 150 millones de dólares en la última World Rugby Cup en 2003. „El boom del rugby a nivel mundial es un espectáculo coincidente al trabajo realizado por su comité. Los partidos en las ligas de rugby europeas son televisados por los principales canales de deportes y la IRB y sus asociaciones reciben mucho dinero por ello. Pero los canales de televisión también los ponen bajo presión: quieren un buen show y todos en el mundo del rugby entienden eso. Como resultado, el comité de reglas es flexible – por que en cuanto implementan una regla, los jugadores encuentran una manera de circunscribirla. O para ponerlo de otro modo, intentan empujar los límites tanto como sea posible y esto a veces tiene un impacto negativo en la calidad del partido. En rugby, el cambio continuo es visto como positivo, y como un movimiento natural. Esto lo diferencia del polo – podría ser un paso traumático a tomar y en algunas circunstancias exacerbado por la actitud conservadora que domina al polo. Insisto: hay momentos en los que deben tomarse riesgos para hacer cambios para preservar lo que uno tiene, y creo que este es el momento“.

¿Qué es lo que tiene para decirnos Tanoira en sus „Reflecciones“? ¿Qué contribución hace con su libro para los debates en la comunicad del polo que toman lugar tras puertas cerradas? ¿Determinará el polo de patrones en como será jugado el polo en el futuro? ¿Hay otra manera? Le pregunto al Dr. Horacio Laffaye sobre esto. Pero antes de revelar lo que Laffaye piensa sobre „Reflexiones“, me gustaría contarles un poco más acerca del historiador del polo. Este argentino con ciudadanía americana ha trabajado como cirujano profesional por casi 50 años, 22 años en los cuales ha sido profesor de cirugía en la Escuela de Medicina de Yale. Diez años atrás escribió el primer libro de varias historias de polo “The Polo Encyclopaedia” (2004) y ha también contribuido como autor en “Profiles in Polo: The Players Who Changed the Game“ (2008), “The Evolution of Polo” (2009), “Polo in England” (2010) y “Polo in the United States” (2011), los cuales fueron publicados por McFarland & Co. En la primavera 2014, los editores americanos también publicarán “Polo in Argentina: A History”. El creció en una estancia ganadera en la provincia de Buenos Aires y sus hermanos, tíos, padre y gauchos locales lo introdujeron en el mundo del polo a la edad de seis años. En su prólogo de „Polo in Argentina“ el explica: „He tenido una historia de amor de toda la vida con el juego del polo como jugador, árbitro, espectador o como administrador y escritor“. Junto con su mujer argentina Martha, se mudó a Southport, Connecticut a finales de 1960. Allí, jugaba todos los fines de semana en el Fairfield Country Hunt Club por 20 años hasta que un accidente forzó su retiro. Sin embargo, su pasión por el polo como espectador nunca decreció. En 1992, compró una segunda casa en Wellington, Florida para escapar el amargo invierno de Nueva Inglaterra durante la temporada alta. En 2003 fue asignado al consejo del Museo del Polo y su Salón de la Fama y hoy es el director. También desempeña funciones en el comité ejecutivo del International Polo Club Palm Beach y maneja los torneos para la US Polo Association (USPA). Desde 1977 que ha contribuido con artículos para revistas de polo sobre polo argentino e inglés de alto handicap.

Laffaye describe a „Reflecciones“ de Tanoira como „una bien concebida disertación de la caída del polo como se practica en la primer nación mundial“ y como „un panorama claro del juego en el comienzo del siglo 21“. El tratado está bien escrito y está basado en sus experiencias personales y observaciones. Refleja una mente lúcida, capaz de presentar un texto de fácil lectura, basando sus conclusiones luego de algo de tiempo de observación cuidadosa de los hechos y una evaluación de los problemas actuales. Como un niño creciendo en una familia que ha jugado al polo por tres generaciones, Javier fue criado aprendiendo las reglas tradicionales del deporte. También jugó partidos en el ambiente exclusivo del polo de alto handicap y campeonatos abiertos, lo cual le da a su conclusión un peso particular. Tanoira analiza cuidadosamente los problemas que el juego sufre actualmente. En comparación con épocas anteriores, el polo moderno pone demandas más altas en las habilidades de los jugadores. Sin embargo, la falta de juego combinado erosiona la adrenalina del juego, tanto para espectadores como jugadores.

Laffaye confirma la visión de Tanoira, que los factores principales que influencian el juego en Argentina dependen de cómo las reglas son interpretadas por los jugadores individuales y las asociaciones deportivas. Las reglas como fueron determinadas y publicadas en el siglo 19 han servido bien al deporte. Aparte de algunos cambios regulatorios que en su mayoría sirven para tener en consideracion condiones locales o nacionales, las normas básicas para faltas son las mismas: el jugador no debe cruzar la línea del oponente, trabar el taco o montar peligrosamente. El historiador confirma que desde el comienzo del polo moderno en 1870, los jugadores se han convertido en adeptos a condicionar las reglas creando faltas artificiales. En Inglaterra e India, esta táctica es conocida como „Old soldier’s trick“: el jugador mantiene a su caballo atrás para darle al oponente espacio suficiente para cruzar su línea de la bocha. Desafortunadamente, los jugadores de hoy han convertido a esta falta artificial en una práctica habitual. Estas faltas no son sólo una pesadilla para los árbitros e interrumpen el curso del juego, pero también afectan el resultado del mismo. Muchos goles son anotados a traves de penales lo cual tiene un impacto negativo en excelentes goles anotados como parte del partido. Un ejemplo en polo de alto handicap es un partido del Abierto Argentino en el cual 53 faltas fueron anotadas. En contraste, sólo tres penales fueron marcados durante el segundo juego de la Copa de las Américas en 1950 en Palermo.

Laffaye también apoya a Tanoira en su oposición al throw-in: „Con un throw-in, más daño se causa que con otra situación estándar durante el partido. Si el número de throw-ins fuera reducido, el curso y la emoción del partido podrían incrementarse“. Este es uno de los mayores objetivos de la Federation of International Polo (FIP) cuando fue fundada 30 años atrás: „para estandarizar las reglas de juego y promover al juego del polo en un nivel internacional“. A pesar de estos loables objetivos, su cumplición ha sido comprometida por intereses nacionales y condiciones económicas. El desarrollo de un libro de reglas uniforme ha sido dificultado por la inflexibilidad de los tres grandes poderes, Argentina, Inglaterra y Estados Unidos. Pero conseguir reglas uniformes debería ser fácil. El fútbol es jugado alrededor del mundo por millones de personas de acuerdo con las mismas reglas. ¿Cómo esto no puede funcionar con el polo, dado que sólo tiene alrededor de 20,000 jugadores registrados mundialmente?

En la práctica, los „tres grandes“ controlan como el polo se juega alrededor del mundo. Los comités regulatorios en las tres naciones no tienen mucho interés en cambiar el status quo por varias razones. Como están en el tope, la AAP no ve razon para cambiar las reglas. Tanto en EEUU como en UK, el polo se dificulta por un concepto llamado „el concepto del polo de los tres hombres“ donde el equipo es comprendido de tres jugadores y un sponsor. No hay planes de cambio ni a corto ni largo plazo por que sin el „patrocinio“, no habría polo de alto handicap fuera de Argentina. Ni Inglaterra ni los Estados Unidos están satisfechos con sus propias reglas y las reglas de la USPA permiten cambios ilimitados a los miembros del equipo durante un partido o torneo. No permiten la defensa de penales de 30 yardas y así el partido se vuelve aburrido. La longitud y el número de los chukkas varía y la manera en la que terminan también. Mucho trabajo constructivo necesita ser llevado a cabo. Fuera de las reglas, algunos cambios no deben ser enfocados en el hecho que el polo, el deporte más rápido del mundo, ofrece una buena visión para los espectadores o es una manera divertida para los jugadores de pasar el tiempo. El cambio más notorio fueron dos puntos a ser adjudicados para un gol anotado a 60 yardas. Esta práctica sólo distrae el juego en combinación y se convierte en una obsesión con los tiros fuertes. Esto tiene un efecto negativo en el juego en equipo. Siempre habrá polo amateur pero el futuro de los jugadores líderes está en las manos de instituciones profesionales que son mantenidas por organizaciones comerciales. Javier Tanoira hizo sonar la alarma con su libro. Los poderosos del polo deben leer el libro y traer al polo a sus raices: debe ser un entretenimiento para jugadores y espectadores.

Horacio Laffaye no es sólo un importante historiador y un vocero internacional para el polo. Así como Tanoira, el es su consciencia. No sólo lleva nuestra atención a los logros del polo moderno en 140 años, pero también sobre la amenaza que ahora está presente. Las autoridades regulatorias le estan dando el control a intereses comerciales que tienen otras intenciones en mente. Todos los que recuerdan como el polo era antes del „polo de patrones“ deben dar un paso y agradecer a Tanoira y a Laffaye por el hecho que han hecho sonar la alarma y mostrado maneras de hacer del polo un deporte de espectadores nuevamente.