Por Eric Weil

El argentino Adolfo Cambiaso, visto como uno de los jugadores de polo líder a nivel mundial, ha clonado aproximadamente 100 de sus mejores caballos con la intención de tener uno de los mejores establos de caballos de polo, y con el deseo que algunos de ellos compitan en partidos pronto.

Cambiaso comenzó a clonar en 2007 luego que tuvo que sacrificar a su caballo estrella, Aiken Cura. En ese momento se asoció con Alan Meeker, un magnate texano petrolero quien poseía la tecnología para clonar. El método para crear un clon, es tomar un óvulo de una hembra viva y reemplazar el núcleo con el de un pony que deseen clonar. La barrera de la célula del nuevo huevo o cigota es luego fusionada y estimulada para comenzar el desarrollo del embrión. Este se incuba por diez días y luego se implanta en una hembra receptora.

Meeker ha clonado uno de los caballos de Cambiaso, un animal nervioso, tres veces, y cuando Cambiaso los fue a ver, los tres animales actuaban de la misma manera – apuntando sus orejas ara atrás y arremetiéndose hacia él exactamente como hacía el animal original. Cambiaso vio que no sólo eran idénticos, sino que su personalidad también había sido transferida. Pero esto no es general y no todos los clones actúan de la misma manera, su triunfo finalmente depende en la mayoría de los casos, en la forma de entrenamiento. El siempre señala que se trata de animales reales con sentimientos y caracteres.

El crecimiento de la clonación sugiere que en una competencia un equipo entero podrá en poco tiempo montar clones del mismo animal – el cual podría haber sido un campeón creando un equipo de caballos campeones. El mundo ecuestre se encuentra sin embargo dividido sobre los beneficios y la ética de la clonación, pero no existe una regla que prohiba la práctica.